¿Retapizar el sofá o comprar uno nuevo?
Si el sofá es cómodo, cabe en su salón y el armazón aguanta, retapizarlo suele ser lo más sensato. Le contamos cómo comprobarlo en cinco minutos.

Si el sofá le resulta cómodo, cabe justo en el hueco del salón y el armazón está entero, retapizarlo suele ser lo más sensato. Si lo que se ha roto es la estructura, o ya no le gusta ni la forma ni el tamaño, compensa comprar otro. Casi todos los sofás que vemos caen con claridad en uno de los dos lados. Lo difícil es saber en cuál cuando uno lo tiene delante con la tela gastada.
Primero, averigüe qué es lo que falla
Un sofá tiene tres capas y cada una envejece a su ritmo. La tela es lo que se ve: se gasta en los brazos, pierde color donde da el sol y se engancha con las uñas del gato. Debajo está el relleno, la espuma y las cinchas o muelles que sostienen el asiento. Y debajo de todo, el armazón de madera.
Cuando alguien nos dice «el sofá está hecho polvo», muchas veces solo falla la primera capa. Otras veces el asiento se hunde y la tela está casi nueva. Son problemas distintos y se arreglan de forma distinta, y ninguno obliga a tirar el sofá.
Antes de decidir, haga esta prueba. Siéntese en cada plaza y fíjese en si alguna se hunde más que las otras. Empuje el respaldo con la mano. Luego levante un extremo del sofá unos centímetros y escuche. Si cruje o nota que las esquinas se mueven, el problema está en el armazón.
Cuándo sale a cuenta retapizar el sofá
La medida es el primer motivo. Si el sofá entra al centímetro en su salón, o si costó Dios y ayuda subirlo por la escalera, conservarlo tiene mucho valor. Los sofás de catálogo vienen en unas pocas medidas y rara vez coinciden con el hueco que usted tiene.
Los sofás de estilo, con la madera a la vista o formas que ya no se ven en las tiendas, son el segundo caso. Suelen tener un armazón hecho para durar, y con tela y relleno nuevos quedan como este de dos plazas.

La comodidad es el tercer motivo, y lo que más cuesta encontrar en un sofá nuevo. Diez minutos sentado en una tienda no dicen cómo se está en él después de cenar. Si el suyo es el sitio donde le gusta echarse la siesta, a nosotros nos parece motivo suficiente para conservarlo.
¿Y si está hundido? Casi siempre tiene arreglo. Un asiento hundido suele deberse a una espuma que ha perdido cuerpo o a unas cinchas que se han dado de sí. Al retapizar se cambia lo que haga falta por dentro y el asiento vuelve a estar firme. Por eso en la visita miramos el interior, además de medir la tela.
Cuándo es mejor comprar uno nuevo
No todos los sofás merecen una tela nueva, y preferimos decirlo claro.
Si el armazón está partido o es de un tablero que se deshace con la humedad, arreglarlo puede salir por más de lo que vale el sofá. Tampoco tiene mucho sentido retapizar uno que se ha quedado pequeño para la familia o cuya forma ya no le gusta. La tela nueva le dejaría el mismo mueble que no quiere, solo que más bonito.
Hay una tercera vía que poca gente conoce: encargarlo a medida. Si quiere otra forma pero necesita que encaje exacto en su salón, también fabricamos sofás a medida, y en la misma visita puede comparar las dos opciones.
Qué hace variar el presupuesto
Preferimos no dar un precio sin ver el sofá, porque dos sofás de tres plazas pueden llevar trabajos muy diferentes. Lo que más pesa en el presupuesto es esto:
- El tamaño y la forma. Un sofá recto lleva menos tela y menos horas que una rinconera o una chaise longue como esta.
- La tela que elija, que cambia tanto el presupuesto como el resultado.
- Lo que haya que hacer por dentro: solo cambiar la tela, o además espuma, cinchas, muelles o madera.

Cómo lo hacemos nosotros
Vamos a su casa a ver el sofá. Lo medimos, revisamos cómo está por dentro y le enseñamos telas allí mismo, con la luz de su salón. Después le dejamos el presupuesto por escrito, sin compromiso. Si le encaja, el trabajo se hace en nuestro taller. Trabajamos en toda la Comunidad de Madrid.

Una opinión nuestra, para que conste. De todos los trabajos, el que más nos gusta entregar es el de un sofá bien hecho al que solo le fallaba la tela. Vuelve a casa y parece otro. Luego la persona se sienta y está igual de cómoda que siempre.
Antes de llamarnos
Haga la prueba de sentarse en cada plaza y apunte más o menos lo que mide el sofá de un extremo a otro. Si le resulta más cómodo, mándenos una foto por WhatsApp. Con eso quedamos un día para verlo en su casa y salir de dudas.